Tras el robo del Louvre, los museos buscan lecciones que ayuden a detener a los ladrones

A plena luz del día, unos ladrones entraron en el museo más famoso del mundo y salieron con 88 millones de euros más.

Tras el robo en el Louvre, los responsables de seguridad de todo el mundo están revisando sus planteamientos. «Como primera prioridad, los planes de seguridad de los museos suelen centrarse en las entradas, el punto más accesible para que los ladrones entren y salgan», señala Cathal Walsh.

Los delincuentes no entraron por la fuerza. Se mezclaron con el entorno. Unos chalecos de alta visibilidad, un vehículo de mantenimiento y el tiempo justo fueron suficientes para aprovechar las lagunas en la vigilancia, la monitorización por cámaras y la respuesta.

Lea el artículo completo para saber qué instituciones están replanteándose sus políticas tras el robo y por qué estas lecciones van mucho más allá de los museos.

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